Puerto Aysén era un naciente pueblo sumido ente los altos cerros que lo ensombrecían y parecían saturarlos de humedad, donde se respiraba el esfuerzo, en los numerosos trabajos e ideas para poder formar parte, integrarse y conectar con el resto del país al último pedazo de tierra del mundo.
La escasa población de aquellos años exigía a un pueblerino íntegro, que se diera por entero con voluntad a las reservas del porvenir, constituyendo un desafío para así lograr un gran desarrollo en ese entonces.
Aysén que según la tradición de los navegantes significaría “Fin de los Hielos” (Ice End), pequeño y gran pueblo nace como territorio en 1928, como provincia en 1933 y como región en 1974. Cuenta con una historia subyugante por lo recia y es poco conocida porque hasta ahora ha sido muy poco “sintonizada”.
Invitamos a recorrer con la mirada la belleza del paisaje y a través de la literatura sumergirnos en su desarrollo
Colonizar Aysén fue una tarea titánica, donde el colono llegó solo, sin ayuda alguna. Cada cual se estableció en el sector que creyó prudente. Levantó su casa, construyó caminos, puentes y escuelas.
Pasaron muchos años para que el Estado tomara conocimiento de que existía este rincón ocupado por chilenos pacíficos y trabajadores.
Hacia el año 1880 llega a la zona, proveniente de Chonchi, don Ciriaco Álvarez, quien funda entre Puerto Aysén y Chacabuco una estación de recolección y almacenaje de postes, con casas y enormes galpones; además de un almacén abastecedor de víveres para sus trabajadores. Se le considera como el primero y legítimo colono de Aysén, haciéndose conocido como “El Rey del Ciprés”.
El Intendente del territorio, Don Luis Marchant con fecha 29 de septiembre de 1928 redacta al ministro del interior un informe que en parte expresa lo siguiente: “El señor ministro podrá apreciar que durante este lapso se ha procurado hacer todo lo posible en adelantar la organización del territorio que, a pesar de los escasos elementos que se dispone, no ha faltado en ningún momento el buen espíritu de todos los que cooperan a realizar el gran deseo del Supremo Gobierno”. La provincia de Aysén y su límites definitivos quedaron consignados por decreto número 2335 del 28 de mayo de 1929. La división administrativa quedó circunscrita a la existencia de un departamento único, el de Aysén, teniendo como capital Puerto Aysén.
La provincia de Aysén y su límites definitivos quedaron consignados por decreto número 2335 del 28 de mayo de 1929. La división administrativa quedó circunscrita a la existencia de un departamento único, el de Aysén, teniendo como capital Puerto Aysén.
Hacia 1904 se establecía la Sociedad Industrial de Aysén la cual gozó de amplias atribuciones e incentivó el poblamiento ofreciendo ocupación laboral para sus propios trabajos de ganadería así como los inicios de la construcción del camino Aysén-Coyhaique. Empiezan a aparecer las denominadas “casas brujas” aquellas que armaban tijerales en una noche gracias al “Mingaco” fraterno sin permiso de la sociedad.
Para la fundación de la comuna, el 28 de enero de 1928 existía ya una veintena de casas, un almacén de provisiones, un hotel y las instalaciones portuarias con su propia administración La actual calle Tte. Merino llamada antiguamente Chile-Argentina se convirtió en la calle principal. Este sector albergaba el incipiente comercio de la época. Frente a la plaza se encontraba el Hotel Plaza uno de los mas grandes y prestigiosos de la ciudad.
La actual calle Tte. Merino llamada antiguamente Chile-Argentina se convirtió en la calle principal. Este sector albergaba el incipiente comercio de la época. Frente a la plaza se encontraba el Hotel Plaza uno de los mas grandes y prestigiosos de la ciudad.
El sector de la plaza albergaba las actividades más significativas que constituían verdaderas fiestas de gala. La construcción de la iglesia marca la misión de promover la religión en nuestra ciudad con la llegada de 5 jóvenes frailes pertenecientes a los “Siervos de María” El acopio de maquinarias, de herramientas y la salida de producción de lana, hizo indispensable la construcción de un muelle; una sólida armazón de ciprés y coigüe que permitía soportar las altas mareas y crecidas anuales del río.
La Sociedad Industrial estableció su propio servicio de barcos y construyó bodegas.
Por gestión del Intendente y Coronel de Carabineros, don Luis Marchant, se creó la banda de Carabineros, la cual recibía la llegada de los barcos con pasajeros, constituyéndose en un verdadero acontecimiento social.
“Cuando nuestro visitante o nuestro poblador se asombre ante lo creado por la naturaleza, por la inmensidad del paisaje; a los lugares que el hombre jamás podrá, con la fuerza de sus manos, llegar a cambiar, a transformar, a modificar; parece enfrentarse ante lo indestructible... A la Región Patagónica”