EL VALOR DE LA VIDA EN ESTA SOCIEDAD
La desaparición de un vecino de Islas Huichas hace algunos días atrás me hizo pensar en el valor de la vida de las personas en esta sociedad.
La presidenta Bachelet durante su mandato hizo grandes esfuerzos para establecer un sistema de protección social cuyo propósito era equiparar las condiciones de los niños y niñas al nacer, con el Programa Chile Crece Contigo de manera que éstos pudieran tener acceso a atención de salud, condiciones mínimas de equipamiento y los servicios públicos coordinados para dar apoyo social a las familias más vulnerables, esto sumado al acceso directo a subsidio familiar y la oferta de salas cunas y jardines infantiles en forma gratuita asegurando el cuidado, alimentación y motivación temprana.
Más adelante tenemos la educación gratuita en el sistema municipal, con entrega de alimentos, textos, atención oftalmológica y dental, transporte de acercamiento, entrega de implementación tecnológica y otros para tratar de nuevamente dotar a estos alumnos, a los más vulnerables nuevamente con condiciones mínimas para que puedan concentrarse y estudiar a pesar de los problemas sociales que su familia pueda estar viviendo. Esta realidad que además después se vuelve en contra con el gobierno estableciendo un sistema de semáforos para indicar a qué escuelas les fue bien, más o menos o mal en el SIMCE, entregando premios a los que les vaya bien, como si este fuera un sorteo e insinuando ilusamente que a través de estas medidas se busca mejorar la educación.
Luego viene la educación media y son separados por cursos dependiendo de su rendimiento y desde el inicio segregando a los con mejores posibilidades de surgir y destinando a los con menos posibilidades a cursos con baja exigencia. Más adelante vienen los resultados de la PSU, nuevamente diferencias extraordinarias entre distintos liceos, entre los con más recursos y los con menos. Para qué decir el ingreso a las universidades, para los que tienen menos, si no aseguran una beca, ninguna posibilidad.
Seguimos avanzando con las desigualdades, sin estudio se adquiere un trabajo de un sueldo mínimo, probablemente con hijos a su cargo, que reviven la experiencia de la pobreza de esta familia. Llegamos a la vida de adulto mayor sin conseguir mejorar su calidad de vida, con abandono de la familia, exceso de alcohol y muy joven para percibir una pensión y con la única posibilidad de trabajo de un programa de emergencia para cubrir sus necesidades mínimas.
La noticia dice que desapareció hace una semana, sus compañeros y compañeras de trabajo lo buscan incansablemente, pero la búsqueda formal de las autoridades no comienza hasta varios días después que se produce la notificación de presunta desgracia. Me pregunto ¿se busca con la misma rapidez a aquél que tiene recursos con aquél que no los tiene? Es que la desigualdad social parte al nacer y se mantiene hasta la muerte de algunas personas de nuestro país en este siglo XXI, ¿no son todas las personas dignas de ser buscadas con la misma celeridad y con todos los recursos disponibles en el Estado?
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